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Terapia Física en Artritis Reumatoidea

 

 

La Artritis Reumatoidea (A. R.) es una enfermedad inflamatoria de evolución habitualmente prolongada, en la cual la colaboración del paciente a través de medidas y ejercicios adecuados, son sumamente beneficiosos.

Internacionalmente se ha consensuado que la práctica de ejercicios terapéuticos en forma correcta e indicados por el terapista físico o kinesiólogo ,  junto con la medicación, es la base del éxito en el tratamiento de la A.R .  

La característica triada de inflamación, dolor y rigidez debe ser atacada rápidamente para que no se convierta en un círculo vicioso, que prolongado en el tiempo lleva a la invalidez.  

Por ello a continuación le daremos una serie de consejos útiles para el manejo de su enfermedad.  
 

  • Reposo/Actividad: Trate de dormir de 8 a 10 horas en la noche y descanse aproximadamente 2 horas por la tarde. Siempre en cama dura y con almohada baja. Nunca coloque almohadas debajo de las rodillas, ya que le provocarán flexión de las articulaciones de rodilla y cadera, que pueden resultar irreversibles. Realice su actividad diaria con períodos de descanso breves o alternando diferentes tipo de actividad (por ej. Alterne actividades en posición de pie, con actividades en posición sentada; actividades en donde utilice los brazos, con actividades en donde no los use.)
     

  • Rigidez matinal: Un baño de inmersión de 15 minutos con agua tibia, o si no es posible, ducha tibia, le ayudará a combatir la rigidez matinal.  

  • Dolor: Ante la presencia de inflamación siempre deberá aplicarse hielo, compresas frías o baños de agua fría en la zona afectada. Al disminuir la inflamación el dolor decrecerá. Si hay dolor sin inflamación es útil el calor superficial (compresas, almohadilla térmica, etc.) y en las manos los baños de parafina, ya que le ayudará a realizar mejor los ejercicios.
     

  • Ejercicios terapéuticos: dada la rigidez y deformidades que se pueden producir en el transcurso de la enfermedad, es de fundamental importancia mantener la movilidad de las articulaciones y la fuerza de los músculos. Esto se puede lograr a través de un plan básico de  ejercicios que se recomienda realizar entre 1 a 3 veces por día y de 10 a 15 repeticiones (según lo aconseje su terapista físico o kinesiólogo). Los ejercicios se adecuarán al período de la enfermedad que esté cursando. Aún en períodos de “brote” inflamatorio, se pueden realizar ejercicios de menor intensidad, pero que ayudan a mantener la movilidad y fuerza. No se recomienda la práctica de ejercicios de impacto (salto, trote, etc.) ya que realizados en forma repetitiva, favorecen la lesión articular.
     

  • Fisioterapia: es la aplicación de diferentes agentes para reducir la inflamación y dolor. Esto está seleccionado y administrado exclusivamente por el terapista físico o kinesiólogo, pero es importante que sepa que no debe efectuar aplicaciones de onda corta u otro calor profundo ni realizar tracción cervical. Asimismo el uso de estos agentes es secundario en el plan de tratamiento de la A.R.
     

  • Hidroterapia: la realización de ejercicios en el agua ayuda a mantener la movilidad articular, ya que el movimiento se encuentra facilitado dentro del agua y la temperatura templada ayuda a la relajación. En algunos centros de rehabilitación también disponen de tanques de agua especiales para movilizar a los pacientes más afectados.

 

Recuerde que estas medidas mencionadas anteriormente, son generales y que cada caso en particular debe ser monitoreado por el equipo de especialistas a cargo.

 

 

 

 

www.artritisreumatoidea.org